El peronismo vive en un continuo déjà vu, aquella sensación de que las cosas que actualmente pasan, ya sucedieron, pese a que ha pasado un lustro entre un hecho y otro similar. Automáticamente, los mismos actores, en el mismo partido, con la misma impronta y con las mismas ambiciones no pierden el ritmo de la política y eso los lleva hacia otra etapa de una campaña que se lanzó mucho antes de que hace poco más de una semana de que se firmara el decreto de convocatoria a elecciones provinciales para el 9 de mayo de 2027. El déjà vu transmuta en un loop que va de comicio en comicio.
Osvaldo Jaldo y Juan Manzur reeditan la puja de 2021, cuando en marzo de aquel año ambos se enfrentaron por la designación del defensor del Pueblo. En aquella oportunidad, Eduardo “Lalo” Cobos, apadrinado por Jaldo, se impuso a Fernando Juri Debo, el hasta entonces ombudsman que respondía a quien en ese momento ocupaba la gobernación: Manzur. Las disputas se sucedieron durante varios meses, pero con una señal muy clara: era entre manzuristas y jaldistas, pero no entre los líderes de ambas corrientes peronistas. Todos quedaron mirando al sudeste el 20 de septiembre de ese año, cuando el médico sanitarista fue convocado por el entonces presidente Alberto Fernández para que ocupara la Jefatura de Gabinete de ministros de la Nación y que, frente a ese escenario, el tranqueño quedara a cargo de la conducción del Poder Ejecutivo y desechara ser uno de los directores del Banco de la Nación Argentina.
Atención, candidatos de Tucumán: cómo funcionará la "Ficha Limpia" en las elecciones de 2027Cinco años después, la novela peronista encuentra los mismos protagonistas, con idénticos objetivos. Jaldo y Manzur vuelven a enfrentarse en una pelea que aún no se hace pública, pero que siempre está latente. Cobos volvió al poder como interventor del ente regulador de energía y Juri Debo se ha convertido en la voz en off del senador nacional. Nada queda librado al azar; la construcción política es constante con una convivencia entre la confianza hacia la dirigencia y las sospechas de una futura traición. ¿Cómo es posible que haya tantos referentes en un acto del oficialismo y a la vez mantengan contactos por Telegram con referentes enfrentados con la Casa de Gobierno? Eso pasó ayer, sucede hoy y no se modificará mañana.
Jaldo se puso un traje de buzo y sigue nadando en medio de tiburones y pirañas en la tropa propia. Su intervención cardíaca puso a varios de ellos en guardia y algunos han reenviado fotos desde sus cuentas de WhatsApp denunciando que las paredes hablan y que hay fórmulas alternativas para 2027. El mandatario calla, pero la procesión va por dentro. Anota todo. Llegará el momento en el que deslice quiénes son los leales y quiénes los no leales. Traición es una palabra muy dura dentro del peronismo, pero de uso múltiple cuando cambia el asador de los encuentros dominicales en el poder.
Además de Tucumán, ¿qué provincias desdoblarían las elecciones de 2027?La efervescencia del tranqueño queda reflejada en cada discurso que convoca. “Yo no me bajo”; “tengo más fuerza que antes”; “voy a ir por la reelección”, tres frases que, a menudo, salen de la boca del gobernador cuando se le consulta sobre las eventuales impugnaciones que pueden recaer sobre su futura candidatura. Repite que tiene tantos escritos como contactos judiciales para confirmar que no tiene ningún impedimento para pelear, electoralmente, por la continuidad en el cargo. Cada vez que va a Buenos Aires, el jefe del Ejecutivo tiene una que otra reunión con operadores judiciales que le ratifican la postura de no que no prosperarán las futuras impugnaciones y que está en condiciones, si así lo desea, de repetir la fórmula con el actual vicegobernador Miguel Acevedo. A propósito, el presidente de la Legislatura está muy activo en cuanto a la construcción de las alianzas para el frente electoral Tucumán Primero, una tarea que trasciende al peronismo y recae en otras fuerzas que, en viejos tiempos, eran acérrimos enemigos del PJ. Cuentan en la sede de Muñecas al 900 que, hace algunos días, un referente territorial preguntó cuánto debía ser la “inversión” que un candidato debía desembolsar para obtener una banca legislativa. La cifra que le lanzaron era monstruosa: algunos conocedores del paño electoral respondieron que, menos de medio millón, no garantizaba alcanzar la meta. Lo más llamativo del comentario fue la denominación de la moneda; hablaba de dólares, no de pesos argentinos. La política tarda en madurar y, a veces, se pone verde como el billete estadounidense; no colorada de nerviosismo.
Las cinco definiciones clave rumbo a las elecciones de 2027 en TucumánOtro rumor pobló los pasillos del moderno edificio del Parlamento tucumano. ¿Vuelve Manzur? La versión tomaba en cuenta que, para la unidad del PJ, el presidente partidario le pediría a Jaldo ser su compañero de fórmula y no pugnar por continuar en la banca de la Cámara Alta. El propio Manzur desechó ese comentario. “No me sirve ninguna de esas posiciones; quiero volver a ser gobernador”, dicen que espetó cuando habló del tema. El sanitarista no ha dejado de lado un atributo que tuvo en tiempos de gobernación: es tiempista. Ha decidido mantenerse en silencio, al menos hasta noviembre o diciembre, cuando el aparato partidario comience a mostrar que tomará velocidad para definir candidaturas. Hasta entonces “silencio, hospital”.
El senador nacional viene diferenciándose de la Casa de Gobierno cada vez que puede. No concurre a los actos oficiales, ni siquiera a la de la asunción de magistrados federales, a la que sí fueron sus pares Sandra Mendoza y Beatriz Ávila. “Nada de eso me suma”, indica en una clara estrategia de preservación de imagen. Sin embargo, las reuniones que convoca no son del todo populares. Le hace ruido que el ministro del Interior, Darío Monteros, diga que el 99% del peronismo se encolumna tras la figura del actual gobernador y de su vice. “Muchos dirigentes se sienten rehenes de Jaldo”, explica. Eso también es un loop peronista que se transmite de gestión en gestión.
La Junta Electoral confirmó el cronograma para las elecciones provinciales del 9 de mayoMientras no haya una cumbre entre ambos, mientras las disputas sean en off, el terreno de las proyecciones electorales se miden a través de las encuestas. En la Casa de Gobierno apuntan que el manzurismo puede captar el 4% del electorado porque representa el pasado y el presente kirchnerista. En el manzurismo, a su vez, responden que los disidentes del peronismo pueden alcanzar un piso del 9% de los votos. Y que ese porcentaje puede ampliarse por el desencanto de gran parte de la sociedad con el rumbo económico nacional. Manzur, en ese aspecto, cree que la clave de su nueva disputa con quien fuera su compañero de ruta pasa por un frente antimileísta. Lo riesgoso de este proceso es que, aún siendo presidente del distrito local del PJ, esté dispuesto a asomar una postulación por fuera de la estructura oficialista. Incluso llegan a hablar de tres peronismos para 2027, poniéndola a la actual intendenta capitalina, Rossana Chahla, por fuera de ambas estructuras internas. Esa es una versión que corre con fuerza en las filas de La Libertad Avanza y que se escucha en Casa Rosada, por aquello de que la ensalada política forma parte del menú electoral del año que viene. Suposiciones. Jaldo está seguro que ella jugará con él. Y que el resto debe acompañar a los dirigentes con mejor imagen en la provincia. La película justicialista se repite. Las divisiones opositoras alientan a los libertarios. Hasta mayo, el PJ tendrá varias contracciones. Son propios de los dolores de parto electoral, a casi nueve meses de la convocatoria a las urnas.